J.J.D.R.
Un tímido resplandor sale de una pequeña loma del campo lituano. Desde la lejanía, es posible apreciar la incidencia de los rayos del sol sobre la colina, y se puede contemplar cómo estos son repelidos por una gran cantidad de metales que devuelven la luz como si fuera un gigantesco espejo.
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LA COLINA DE LAS CRUCES Foto www.tripadvisor.com |
Una cruz por cada alma perdida. Dos, o quizás tres, por cada corazón herido y derrotado en guerras y batallas. Cuatro, tal vez cinco de cada diez es símbolo de resistencia, de coraje, de amor, de dolor, de fracaso y humillación, de sangre y sufrimiento, de anhelos de libertad. Sobre esta pequeña loma lituana, rodeándola, socavándola, esparcidas por el suelo o ancladas a la tierra, colgadas de enormes mástiles o simplemente apelotonadas unas con otras por el sendero que discurre hasta su cima; decenas, cientos, cientos de miles de cruces, refractan la luz del día indicando el lugar en el que descansa el espíritu de libertad y el recuerdo póstumo de todo un pueblo a lo largo de su historia.
La colina de las cruces está ubicada a escasos 13 kilómetros de la localidad de Siauliai, al norte de Lituania, y hoy día es un importante lugar de peregrinación y culto para los lituanos. Su origen se remonta al año 1236 fecha en la que se funda la ciudad amurallada para salvaguardar los territorios adyacentes de la invasión de las fuerzas Teutonas, los livonios y las huestes lideradas por los cruzados del Báltico. Tras librar enconadas batallas, la ciudad resiste el envite de las fuerzas invasoras y en la pequeña loma se emplazan las primeras cruces-cristianas y paganas- como símbolo de resistencia y recuerdo de los caídos en las duras batallas.
Con el paso del tiempo la colina verá aumentar considerablemente el número de cruces, sobre todo por la santidad que muchos comienzan a atribuir al lugar.
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Foto lituania.pordescubrir.com |
Ya en el siglo XIX Rusia se anexiona los territorios de Lituania tras encarnizadas luchas y miles de muertos que no pueden ser enterrados por sus familiares. Para rendirles tributo y orar por ellos, se extiende la costumbre de llegar hasta la colina y en señal de duelo y recuerdo póstumo clavar una cruz y rezar por el alma del difunto. Durante años esta práctica se convierte en una extendida costumbre y la pequeña colina, pronto comienza a saturarse de crucifijos y estandartes religiosos entre los que destacan 150 enormes cruces.
Las dos guerras mundiales también afectarán profundamente al pueblo Lituano. En ambos conflictos rusos y alemanes se disputarán sus territorios, y entre conquistas y reconquistas, el coste en vidas humanas incrementará la alegórica costumbre de clavar una nueva cruz sobre la ya afamada colina.
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El lugar de las cruces se convierte en una meca espiritual para el pueblo lituano. Muchos son los que atraviesan grandes distancias para clavar su cruz en memoria de algún familiar fallecido. La colina, imposibilitada para crecer en tamaño, se ve sobrepasada por las grandes cruces que ya apenas deja ver un palmo de tierra bajo su sombra.
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La segunda guerra mundial acabó hace tiempo y el régimen ruso no ve con buenos ojos tanta devoción y tanta espiritualidad sagrada por un lugar que desvela su simbología de resistencia ante la opresión. Decididos a acabar con este problema, en la primavera de 1961 los enormes y acorazados bulldozrers entran en la colina arrasando con toda cruz visible y destrozando cualquier signo de culto sobre el terreno. Las cruces de madera arden en grandes hogueras y las de metal son fundidas. Antes de marchare, no dudan en prender fuego a la colina, no sea que alguna brizan de hierba fresca libre del paso de las rodaduras de los bulldozers, le dé por abrazar el sol emulando una verde cruz.
Pero aunque parezca curioso tras aquel primer intento de acabar con el símbolo de un pueblo, al caer la noche, los lituanos salieron y comenzaron a clavar más cruces en aquella colina. Durante mucho tiempo, para ser exactos hasta 1985, semana tras semana, mes tras mes, las máquinas rusas aplastaban las cruces y el nuevo amanecer traía otras nuevas. Fue tanta la obsesión por acabar con la simbología de este lugar por parte del régimen ruso, que llegó a convertir inundar la loma con aguas residuales, convertirla en vertedero y catalogarla como lugar contaminado por la rabia prohibiendo taxativamente su acceso. Pero la obstinación de los habitantes de Siauliai por preservar un lugar que guardaba tanto de su historia, consiguió doblegar las absurdas acometidas rusas que terminaron por ceder.
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No quedan cruces de épocas antiguas sobre la pequeña colina. Las que hoy rodean el montículo de tierra, tienen apenas unas pocas décadas. El número de cruces no se sabe con exactitud y hay cifras que hablan de 50 a 100 mil, aunque observando cómo las reliquias y exvotos religiosos han poblado la colina, no me extrañaría que el número fuese incluso superior.
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La peculiaridad de la colina de las cruces como es lógico está en el gran número de estos elementos litúrgicos religiosos clavados en su tierra. Aunque pienso que lo realmente importante de este lugar es en sí la propia tierra y su carga energética, capaz de comportarse como el interruptor que da acceso a la máquina que nos permite contactar con las almas de aquellos seres que ya no están entre nosotros.
Comienza el sol a invadir con su luz la ciudad de Siauliai. Un nuevo día comienza, y a través del sendero abarrotado de cruces, un haz metálico rodea la colina.
Aportes y Datos:
Tejiendo el mundo
http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2010/04/05/lugares-insolitos-la-colina-de-las-cruces-de-lituania/
Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/%C5%A0iauliai
Una breve Historia
http://unabrevehistoria.blogspot.com.es/2007/12/la-colina-de-las-cruces.html
Uy que caracter de los lituanos, me gusto que por más que quisieron no dejaron que les robaran sustradiciones. Te mando un beso y te me cuidas.
ResponderEliminarSi a uno le terminan robando sus creencias y su cultura, termina por no ser nada.
EliminarUn abrazo amiga.
Desconocía totalmente esta información, es impresionante ver tantas cruces juntas y el simbolismo que llevan... arrastrando una triste historia.
ResponderEliminarExcelente entrada Jorge, te dejo un abrazo, buen comienzo de semana!
Me alegra haber contribuido en que conocieras este singular y polémico sitio, que quisieron destruir y sus habitantes lo impidieron.
EliminarUn fuerte abrazo también para ti.
A veces el ser humano es tan testarudo en sus convicciones que no importan cuantas medidas se tomen para abortarlas.
ResponderEliminarEl sitio parece impactante jeje.
un abrazo amigo
La testarudez es parte esencial a la hora de defender el derecho a preservar lugares o cultos que uno estima son primordiales para su vida. Luchar por esa defensa significa acercarse un poco más a ser algo más libre, sea cual sea la religión o las ideas que uno tenga.
EliminarUn abrazo amigo.
Como diría un gitano.
ResponderEliminarOjú, qué crú.
Bueno, nosotros diríamos, más o menos, qué de cruces.
Curioso lugar, sin duda.
Un abrazo.
Jeje siempre logras sacarme una carcajada...eres muy ocurrente amigo. Pero sí, un gitano diría ojú qué crú.
EliminarUn abrazo.